En Nueva York, la vida de un recién licenciado sufre un giro inesperado al conocer a la novia de su padre. Sin embargo la película cuenta muchas más cosas. El protagonista está interpretado por Callum Turner, que es de la nueva generación de actores que supongo que también tendrá su foto con sus colegas al mejor estilo de Annie Leibovitz. El licenciado no sabe que hacer con su vida, quiere escribir pero su padre, editor, le recrimina que lo haga. Y mientras tanto la trama avanza.
El giro de la película, que se ve venir, es que el padre del licenciado es su vecino, un estupendo Jeff Bridges lleno de oscuridades y secretos. El hijo, que no lo es, comparte la amante con su padre que no lo es. El padre editor lo recrea Pierce Brosnan que se hace tremendamente antipático en toda la película. Y la madre está interpretada por Cynthia Nixon que está un poco como un ciclomotor con una depresión, y además, en Nueva York. La amante es caracterizada por Kate Beckinsale que se deja querer por los dos hombres aunque sólo uno es al que más quiere, como dice la canción.

Lo que más me gusta de la película es el trío formado por le padre auténtico, el padre falso y el joven licenciado. De tal palo tal astilla y todo el montaje que recrea Jeff Bridges de artista lo cumple el hijo a rajatabla y sus encuentros son de lo mejor de la película.
Por el contrario los duelos Brosnan–Turner son fríos y consiguen que el papel del editor jefe sea profundamente desagradable y hasta odiable.

Aunque el atractivo de la película pueda ser el trío de amantes, padre falso, hijo falso y amante real, sin embargo es una historia que no avanza más allá de al venganza implícita que lleva que el joven interpretado por Turner odie a su padre falso porque no le deja hacer lo que él quiere. Le tiene restringido, sometido a que no sea escritor, le humilla delante de amigos y familia y el personaje de Turner, el niño de Nueva York, quiera volar y ser feliz, para ello se venga robándole la amante. Y sí, ella se deja querer por los dos.

Así que lo mejor de la película es la interpretación de Jeff Bridges con un personaje que actúa y que vive como un artista y que decide hacerse responsable de su hijo muchos años después y justo cuando lo necesita.
La banda sonora está ilustrada por la canción The Only Living Boy in New York que no sé si interpretan los originales Simon & Gartfunkel o los estupendos Everything but the girl en este vídeo de cuando Callum Turner todavía no era un joven ambicioso en la interpretación y que no sabía que interpretaría a este joven también lleno de sueños y arte.
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